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¿MIEDO NEURÓTICO O TEMOR DE DIOS?

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Pastor, A. Campos

El Temor de Dios no es Miedo Neurótico

1ª Juan 4: 18. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Muchas personas tienen problemas para comprender y experimentar el temor de Dios, porque lo asimilan al temor neurótico humano, pero el temor o miedo humano se comporta de manera diferente al temor de Dios.

El temor como emoción humana se expresa en desconfianza, pero “en el temor de Dios hay fuerte confianza” (Proverbios 14:26).

En el miedo humano hay mucha incertidumbre, pero en el temor de Dios hay certeza de lo qué conviene o no hacer. El temor humano puede aprisionar y paralizar, mientras que el temor de Dios es convicción liberadora y actitud.  

 

La religiosidad evangélica sectarista del hombre ha educado a las personas para tener miedo a Dios, y para sentirse en conflicto con él, como si Dios fuera un viejo gruñón o un policia que anda haciendo redadas en las Iglesias; pero ese es un concepto errado. Ese miedo a Dios surge de dogmas, costumbres he intimidaciones que caracterizan a un espíritu de hechicería.

Contrarios a la verdadera espiritualidad. Este tipo de miedo se traduce en angustia, ambigüedad e incertidumbre. Ese no es el verdadero temor de Dios, que, por el contrario, afirma la vida, provee identidad, trae certidumbre y genera esperanza y confianza. El temor de Dios es más parecido a un don o gracia de Dios que a una emoción humana.

 

El temor de Dios no está basado en las emociones

El temor de Dios no es un temor emocional, sino más bien espiritual. No es el temor insano que paraliza y debilita. El miedo o temor es una emoción humana que aparece en situaciones donde nos sentimos amenazados y en peligro. El temor de Dios pertenece a la dimensión espiritual; implica una dinámica diferente. El temor de Dios viene como consecuencia de la relación e influencia de Dios en nuestras vidas. Nace cuando la presencia de Dios se revela a nosotros en todo el esplendor de su magnificencia, soberanía, sabiduría, autoridad y poder. ¡Dios es sobrecogedor, incomprensible e inescrutable! Cuando Él se revela a nuestra vida somos sacudidos e impactados por el temor de El.  En ese momento nos hacemos conscientes de nuestra finitud, fragilidad e insuficiencia; y de la increíble distancia que separa a la criatura del Creador. En ese momento nos hacemos conscientes de la distancia que hay entre un Dios santo y justo, todopoderoso, omnisciente y omnipresente, y nosotros personas pecadoras e indignas delante de Él.

 

El temor de Dios Incluye disciplina personal en las personas

El temor de Dios está más relacionado con el temor a la disciplina de El, porque al que recibe como hijo, le disciplina, aun cuando ésta es hecha en amor (Hebreos 12:6); aun así el creyente debe temer la disciplina del eterno. La disciplina de Dios es para corrección y no para destrucción. El Señor disciplina a sus hijos como un medio de que se amolden a los preceptos de Su palabra y se aparten del pecado, con el fin de que sus vidas sean de provecho y anden en justicia y verdad.  El temor de Dios es reverenciarlo, someternos a Su disciplina, y adorarlo con admiración y en su majestucidad. si usted no honra lo que Dios dice en su palabra con obediencia, si no se somete a la autoridad en gracia establecida por el, andaría con un miedo a Dios en la carne y de esta manera jamas podrá agradarle.

 

El temor de Dios es la pared intermedia que separa al hombre del pecado

Es sabiduría antes que miedo al no pecar;  el pecado enferma a las personas, quien evita el pecado, evita males a su salud física, emocional y espiritual.

El temor de Dios es un seguro que actúa como protección contra el pecado y sus terribles consecuencias. Sin temor de Dios, la vida del hombre se mueve hacia el pecado y el mal. Sin el temor a Dios es fácil ceder a la tentación. Por el contrario, el temor de Dios aleja al hombre de los malos caminos, y lo direcciona hacia una vida recta, justa, sabia y próspera, lo cual libera al creyente de los efectos perjudiciales que acarrea el pecado, al mantenerlo alejado del éste. La Biblia declara en forma enfática que la paga del pecado en muerte (Romanos 6:23), y que “todo lo que el hombre sembrare eso también segará” (Gálatas 6:7). Sin el temor de Dios el hombre se desenfrena y termina cayendo en el pecado, lo cual le acarrea, irremediablemente, dolor, sufrimiento y pena. Pero cuando el hombre da lugar al temor de Dios en su vida, es como si se activara en él un sistema de alarma que le previene, exhorta y amonesta contra el pecado. Es como un mecanismo de defensa que le sensibiliza para alejarse de situaciones, personas, instituciones y prácticas pecaminosas. El temor de Dios actúa como una influencia que actúa positivamente sobre la conciencia del hombre, confrontándolo constantemente con sus decisiones y comportamientos.

El temor de Dios produce aborrecimiento de lo que el aborrece

(el pecado)

Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador. El Señor no es pasivo con el pecado, sino que lo juzga y lo retribuye con justicia. Si tememos a Dios, entonces, terminaremos temiendo cometer pecado y aborreciendo el mal (Proverbios 8:13). Al respecto un escritor refiere:” El temor de Dios significa simplemente que amas de tal manera a Dios que aborreces todo lo que el aborrece. Esta clase de aborrecimiento no es producto de una religiosidad neurótica, ni tampoco es reflejo de nuestra cultura. Nace de estar tan cerca de Dios, tan sintonizado con su carácter, que amamos lo que él ama y detestamos lo que él detesta”.

 

El temor de Dios en su contexto 

El temor de Dios implica reconocer la grandeza, soberanía, señorío, autoridad y poder que él tiene. Hasta que comprendamos quien es Dios (juez justo, creador del universo, padre celestial), y desarrollemos un temor reverencial hacia Él, no podremos adquirir la verdadera sabiduría.

La verdadera sabiduría (superior, no humana) sólo procede del entendimiento de quién es Dios. El temer a Dios significa tener a Dios en tal consideración, que él tiene un gran impacto e influencia en nuestro estilo de vida y hábitos.

 

El pastor Santiago expresa: 3: 15. porque esta sabiduría no es la que desciende “de lo alto”, sino terrenal, animal, diabólica.

Da a entender que hay una sabiduría que supera a todas, es la que viene de Dios, no es académica, no es satánica, no es científica entre otras

Una vez que conocemos a Dios, anhelamos ser poseídos por el temor deEl.  Este temor se traduce en temor a vivir fuera de la coberturaDivina; es temor a vivir fuera de la voluntad dl Eterno, donde abunda el peligro. Es temor a defraudarle y perder la comunión con Él. El temor de Dios nos acerca a Él en vez de alejarnos, porque somos capaces de reconocer su amor, justicia y verdad; y queremos esas virtudes en nuestras vidas. El temor de Dios se expresa en obediencia y aceptación de Su señorío en nuestra vida.

 

Cuando conocemos al Soberano Dios, entonces queremos andar en Su temor, pero éste no viene a nuestras vidas de manera automática o por azar, viene porque anhelamos a Dios y queremos andar en su temor. “El temor del señor no viene a nuestra vida por accidente. Habita en nosotros porque optamos por buscarlo (Proverbios 1:28,29; 2:1-5) y darle la mayor prioridad en nuestro corazón.

Viene porque estamos cansados y no soportamos más el ser manipulados y controlados por el temor del hombre, cansados de estar dominados por  nuestros temores e inseguridades. Viene porque clamamos por él, lo buscamos y nos desesperamos por obtenerlo”.

 

 

 

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